"JUGUEMOS A CONOCERNOS"

Titulo original y adaptación Juan Carlos Lanza

Autores: Pilar Alberdi

 

Año 2001 || Grupo Vivencias

Año || 2001

Estreno: Teatro Vivencias en el año 2001.

Dirección general y puesta en escena: Juan Carlos Lanza.

Elenco: Natalia Gradilone, Maxi Fonseca, Natalia Brizuela y Roberto Nebreda.

Escenografía e iluminación: Oscar Argüello.

Maquillaje y vestuario: Grupo Vivencias.

 

Referencia: Este montaje es el resultado de una adaptación realizada por Juan Carlos Lanza sobre dos textos de la escritora española Pilar Alberdi. La autora, nacida en argentina y nacionalizada española, reside actualmente en España y su prolífica producción ha sido reconocida con numerosos premios. Es miembro de la Asociación de Autores de Teatro y ha colaborado y dirigido numerosas revistas de arte. A través de nuestros respectivos sitios de Internet establecimos este auspicioso contacto que enriquece nuestra posibilidad de mostrar el trabajo y pensamiento de nuevos autores. Agradecemos a Pilar Alberdi su consentimiento para la adpatación y representación de sus obras.

El primer episodio trata de un par de jóvenes que intentan sobrevivir en un sistema que los ha marginado; son un poco los desplazados de la tecnología. Con su trabajo callejero, improvisado, tratan de sobrevivir. Es decir, una forma de limosna un poco encubierta. Hacen lo que pueden, con mucho entusiasmo sí, pero con todas las incapacidades de los que no están preparados para eso, en un intento de última instancia por hacer algo. El conflicto se va desarrollando a medida que ellos procuran insertarse dentro de esa forma de trabajo, pero la imposibilidad los va llevando al fracaso.
El segundo episodio se vuelca hacia el género del grotesco, el cual es utilizado para inmiscuirse en el tema del ser humano pero al nivel de la comunicación. Trata sobre esos momentos en que alguien habla sin parar, sin importarle que el otro lo escuche o no y el otro a la recíproca. Están juntos todo el tiempo pero no se llegan el uno al otro; es un intento de comunicación en vano, en el aire, porque no está en ellos recibir lo que el otro le quiere decir. No es la incomunicación por el silencio, sino hablar para sí mismo. Es la vida de relaciones del ser humano en esta vorágine por querer ser algo.