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Una extraña experiencia visual donde
los personajes transitan por un
mundo irreal en el cual, exóticos
seres producto de los laberintos de
la mente humana, se transforman en
jueces de aquél que sueña.
Estos duendes, engendrados por los
miedos, frustraciones e
irresponsabilidades, cohabitan el
inconsciente y a modo de realidad
virtual interfieren en la vida
interior del protagonista
originando escenas no convencionales
.
El hombre tiene refugios mentales
adonde esconde un sinnúmero de
contradicciones que lo perturban por
respetar sumisamente, en su vida de
relaciones y en honor a la
convivencia, los
códigos determinados por la
sociedad.
Estos fantasmas inmanejables se
proyectan en fiscales de actitudes y
modos fingidos, en forma de
interrogatorio y como reprobación al
sometimiento de los rigores de una
sociedad que impone conductas y
comportamientos establecidos.
El autor apunta a la exploración de
ese mundo onírico que subyace en la
mente humana como consecuencia a
las presiones cotidianas que hacen
al juego de la vida en sociedad y
que reprimen o sofocan
constantemente el grito de rebeldía |