Página principal
Nuestros comienzos
Nuestra evolución
Cursos de teatro
Obras representadas
Otras actividades culturales
Textos de obras de J. C. Lanza
Obras en representación
Obras de este año
Contáctenos

Textos de obras

Así vivimos

El soñador

El vigía

¿Por aquí pasa la revolución?

Reflejos

Relaciones amistosas


 

Uno mismo

Título original de Juan Carlos Lanza

 

Habitación desprovista de muebles. Forma de semiesfera. Los dos personajes en posición fetal en el centro del escenario. Uno pegado a Otro. Parecen un solo cuerpo. Respiración agitada.

OTRO.- (Se incorpora lentamente). ¡Arriba!

UNO.- (Indeciso). ¿Te parece?

OTRO.- Vale la pena. (Se estira) ¡Hay que seguir luchando!

UNO.- ¿Para qué?

OTRO.- ¡Vamos, vamos! (Ayuda a OTRO). ¡Arriba!

UNO.- (Se resiste). No estoy muy convencido.

OTRO.- (Insiste en levantarlo). Yo te ayudaré.

UNO.- (Se deja caer). ¡No seas cargoso!

OTRO.- ¿Y qué pensás hacer?

UNO.- Quedarme así. Es menos arriesgado. (Se da vuelta).

OTRO.- (Moviéndose lentamente). ¿Vas a pasarte toda la vida de espaldas?

UNO.- ¿Y porqué no? Es más higiénico.

OTRO.- (Abriendo los brazos, desconcertado). ¡Higiénico! No te entiendo.

UNO.- No tengo que darte tantas explicaciones. ¡Quiero quedarme así!

OTRO.- (Camina alrededor de UNO). No es lo más conveniente.

UNO.- ¡Dejame tranquilo!

OTRO.- No lo soporto.

UNO.- Entonces. Andate.

OTRO.- ¡Sabés que no puedo!

UNO.- Entonces... quedate.

OTRO.- ¡Sos caprichoso!

UNO.- Ya lo sé.

OTRO.- ¿Y que vamos a hacer?

UNO.- Nada.

OTRO. ¡Nada! Estás loco. No se puede no hacer nada.

UNO.- Yo sí.

OTRO.- ¡Ah! Y... ¿Cómo vas a hacer nada?

UNO.- Muy simple. Quedándome quieto.

OTRO.- (Camina) ¡Te propongo algo! ¿me oís? (Se acerca a UNO, le grita). ¿Me oís?

UNO.- (Sin inmutarse). Creo... pero no tengo ganas.

OTRO.- ¿No tenés ganas de qué?

UNO.- De escucharte.

OTRO.- Debemos analizar la situación, paso a paso.

UNO.- ¿Qué situación?

OTRO.- La nuestra, ¡cuál va a ser!

UNO.- ¡Bah! Ya no tiene remedio.

OTRO.- Debemos sacar conclusiones...

UNO.- ¿Qué conclusiones?

OTRO.- Las que correspondan.

UNO.- ¿Y quién se hace cargo de las consecuencias?

OTRO.- ¿Qué consecuencias?

UNO.- ¡De las conclusiones!

OTRO.- ¡Es imposible hablar con vos!

UNO.- Con vos tampoco es fácil.

OTRO.- Tenés razón. Bueno. (Le tiende las manos). Vamos, levantate.

UNO.- ¿Para qué?

OTRO.- Para levantarte.

UNO.- Así estoy bien. Para mí, ya estoy levantado.

OTRO.- ¡Pero si estás acostado!

UNO.- Es todo lo levantado que puedo estar.

OTRO.- (Pasa los brazos por las axilas y trata de levantarlo). ¡Vamos, arriba! (consigue elevarlo). ¡Un único pequeño esfuerzo y ya estás de pie! (casi lo consigue, UNO se derrumba y arrastra a OTRO en la caída). (OTRO se enoja) ¡Quiero ayudarte. Pero hacés lo imposible para hacerme enojar!

UNO.- ¿Te pedí ayuda?

OTRO.- No...

UNO.- ¿Entonces?

OTRO.- Me molesta que tengas esa actitud.

UNO.- Mirá para otro lado.

OTRO.- Esa no es una manera.

UNO.- ¡Nadie es como quisiera ser!

OTRO.- Es cierto. Al menos, como debería ser.

UNO.- En eso estamos de acuerdo.

OTRO.- Entonces, ¿Qué vas hacer?

UNO.- Por el momento, seguir así.

OTRO.- Podrías intentar otra cosa, qué mierda.

UNO.- ¿Intentar? ¿dijiste intentar? (se incorpora de un salto).

OTRO.- Si... eso es lo que dije.

UNO.- ¿Y qué he estado haciendo hasta ahora?

OTRO.- Derrumbarte ante el primer inconveniente.

UNO.- (Furioso). Ellos han fracasado, no yo!

OTRO.- ¿Por qué no se lo decís?

UNO.- Les di la oportunidad, la despreciaron.

OTRO.- (Trata de calmarlo). No seas tan exigente.

UNO.- (Se levanta). Se la mostré aquí, (abre las manos). En la palma de mi mano. les dije. "Tomen, no la desperdicien, no la escupan. Esto puede salvarlos, pero no la escupan."

OTRO.- Calmate. Ya vendrán.

UNO.- (Molesto). Todo es inútil.

OTRO.- Quizás esta vez comprendan lo que tratás de decirles.

UNO.- ¿Lo creés?

OTRO.- Y, a veces es bueno tener un poco de paciencia.

UNO.- ¿Paciencia? ¡Me hacés reír!

OTRO.- Hablales serenamente, sin perder la calma. Seguro te van a comprender.

UNO.- (Queda pensativo, luego). Lo dudo.

OTRO.- (Lo abraza cariñosamente). ¡Siempre desconfiando! Además, ¿qué podés perder? (Lo alienta).

UNO.- (Enojado). Me he sacrificado demasiado por ellos.

OTRO.- ¡No hay que darse por vencido! (lo anima). ¡Arriba ese animo, vamos! Cuando lleguen, le vas a hablar. Le vas a explicar. Recursos no te faltan. Sos un gran orador.

UNO.- ¿Con palabras? ¡Es imposible!

OTRO.- ¿Cuántas veces me he quedado con la boca abierta escuchando tu discurso? Horas y horas. Mientras los otros se retorcían en sus sillas. ¿Te acordás? Casi siempre nos quedamos solos. Pero yo te aplaudía por todos.

UNO.- (Enojado lo empuja, OTRO cae al suelo). ¡Basta! (Se tapa los oídos). ¡Pará de hablar!

OTRO.- (Dolorido, intenta levantarse). Si, si... como quieras...

UNO.- Solo se interesan por los resultados. (Le grita). ¡Por los beneficios!

OTRO.- (Asustado). Cuando te ponés así, me das miedo.

UNO.- "Nada se hace si no están calculados los beneficios". Así me decían.

OTRO.- (Se sacude la ropa). ¿Y qué le contestabas?

UNO.- ¡Que yo no me vendo!

OTRO.- Y ellos... ¿qué hacían?

UNO.- (Como un animal enfurecido). ¡Me miraban!

OTRO.- ¿Eso es todo?

UNO.- Luego se largaban a reír.

OTRO.- ¡Les haría gracia!

UNO.- (Furioso). Les avisé que el sistema me asqueaba. (En la cara de OTRO). ¡Que estaba decidido a retirarme!

OTRO.- (Se separa). ¡La cara que habrán puesto!

UNO.- "No se apresure, debería pensarlo", me dijeron.

OTRO.- ¿Estaban asustados?

UNO.- Querían hacerme creer que no les importaba.

OTRO.- (Ansioso). ¡Que más, qué más!

UNO.- ¡Les dije que estaba decidido a abandonarlos!

OTRO.- ¿No entiendo?

UNO.- ¿Qué es, lo que no entendés?

OTRO.- (Temeroso). Lo... de, abandonarlos.

UNO.- Muy simple. Estaba decidido a renunciar.

OTRO.- (Grita). ¿Renunciar?

UNO.- Yo trataba de decirles, y ellos no escuchaban...

OTRO.- No querían escuchar... (camina nervioso).

UNO.- (Agitado). Más les hablaba, más me miraban...

OTRO.- Estaban paralizados. (Sigue caminando).

UNO.- Algunos intentaban acercarse...

OTRO.- Para que te arrepintieras...

UNO.- (Frente a OTRO). Para que los perdonara.

OTRO.- ¡Los muy ladinos!

UNO.- ¡Los muy cochinos!

OTRO.- (Carcajada). ¡Los muy zorrinos! ¡Esperá que los orino! (Hace la acción los dos se ríen)

UNO.- Además, había otra razón.

OTRO.- (Entusiasmado). ¿Otra razón?

UNO.- Sí.

OTRO.- (Interesado). Y ¿cuál era esa razón?

UNO.- (Va de un lado a otro, pausa). ¡Soborno!

OTRO.- (Sorprendido). So... ¿Qué?

UNO.- (Solemne). Tenían pensado sobornarme.

OTRO.- (Ojos bien abiertos de asombro). ¡A vos! (carcajada). ¡Justamente a vos! (se revuelca por el piso. Se para. Con pasos rápidos se acerca a UNO). ¿De qué manera?

UNO.- (La mirada bien alta). ¡Ofreciéndome un nombramiento!

OTRO.- (Curioso). ¡Ah, si...! ¿Y que iban a nombrarte?

UNO.- Algo muy importante.

OTRO.- Como ser...

UNO.- Ya no tiene importancia.

OTRO.- Igual lo quiero saber.

UNO.- No te pongas pesado.

OTRO.- ¡Pesado! ¿Me decís que me pongo pesado?

UNO.- ¿Querés que te lo repita?

OTRO.- Lo único que hago es interesarme por tus cosas. ¡Y me decís pesado! No sos muy agradecido.

UNO.- Perdoname. Esa situación me molestó demasiado.

OTRO.- Eso no es motivo para que no la compartas conmigo.

UNO.- Creí que no te interesaría.

OTRO.- ¡Cómo no va a interesarme! Tu suerte es la mía.

UNO.- Es verdad. Se me había olvidado.

OTRO.- ¿Me lo vas a decir?

UNO.- Si vos querés.

OTRO.- ¡Claro que quiero!

UNO.- (Con orgullo). ¡Apoderado General de la Sociedad!

OTRO.- (Se cae sentado). ¿Todo eso?

UNO.- Son muy astutos.

OTRO.- ¿Y qué decidiste?

UNO.- (Camina, nervioso). ¿Vos que creés?

OTRO.- ¡Yo...! nada.

UNO.- (Evasivo). Les dije que debía pensarlo.

OTRO.- ¿Y lo pensaste?

UNO.- ¿Tendría que haberlo hecho?

OTRO.- No sé. Además, te pregunté primero.

UNO.- En mi lugar, ¿Qué hubieras decidido?

OTRO.- Ah, no sé. No estaba en tu lugar.

UNO.- (Enojado). ¡Siempre esperás que lo resuelva todo!

OTRO.- La culpa es tuya.

UNO.- Te pasás el día culpándome.

OTRO.- Nunca dejaste que resolviera nada.

UNO.- Nunca supiste resolver nada.

OTRO.- Quien sabe, si hubiera tenido la oportunidad...

UNO.- (Se aparta). No discutamos más.

OTRO.- Primero quiero saber que decidiste.

UNO.- (Alzando la voz). ¡Lo rechacé!

OTRO.- (Sorprendido). ¡A la mierda!

UNO.- (Furioso). ¡Creyeron que iban a ponerme de rodillas agradeciéndoles. ¡Me tomaron por un verdadero tonto!

OTRO.- ¿Y puedo saber por qué?

UNO.- Pensaron que no iba a darme cuenta.

OTRO.- ¿De qué?

UNO.- Que de esa manera dependería directamente de ellos.

OTRO.- ¡Mejor para vos! Menos responsabilidad.

UNO.- (Se acerca a OTRO. Lo agarra de los hombros). Solo tendría que aceptar órdenes y callar. (Lo zamarrea). ¡Cumplir y callar! ¡Agachar la cabeza y callar! (Lo zamarrea más, le grita). ¿Entendés?

OTRO.- (Casi ahogado, se separa). Si, si... claro.

UNO.- (Respira agitado). Ya no podría escaparme.

OTRO.- (Trata de reponerse). Sos inteligente. No cualquiera puede darse cuenta de las trampas.

UNO.- (Aptitud de derrota). Por suerte, les adiviné la intención.

OTRO.- (Dolorido). Claro, yo no tengo tu viveza, tu inteligencia. En tu lugar, hubiera aceptado...

UNO.- (Cae de rodillas)... Cumplir órdenes... y callar.

OTRO.- ...y habría caído en la trampa. (Orgulloso). ¡No hay duda! ¡Sos muy astuto!

UNO.- Siempre están acechando. (Mira al costado, atrás, se agazapa como para saltar). ¡Con sus mentiras! ¡Con sus asquerosas promesas! Debemos estar alertas.

OTRO.- (Angustiado). Como digas. (En aptitud como UNO).

UNO.- Creen que pueden dominarme. Pero no les va ser fácil.

OTRO.- Seguro, nada fácil. Estoy con vos.

UNO.- (Lo agarra del cuello). Este es un mundo corrupto, violento y enfermo. ¡Debemos cuidarnos!

OTRO.- (Se separa). Creo lo mismo. No hay que descuidarse.

UNO.- (Se ríe a carcajadas). ¡Los conozco muy bien! No me voy a distraer. No les voy a dar la oportunidad.

OTRO.- No estarás exagerando, ¿verdad?

UNO.- No los conocés.

OTRO.- De acuerdo, pero a lo mejor... si buscaras la manera...

UNO.- (Reacciona violento). ¿Qué estás insinuando?

OTRO.- ¿Insinuando? No, nada... nada.

UNO.- Si. Lo estás haciendo. Para vos sería mejor que me preste a sus sucios manejos. ¿Verdad?

OTRO.- No dije nada de eso.

UNO.- Lo pensaste. No tenés porqué negarlo.

OTRO.- Bueno, después de todo... una pequeña manchita.

UNO.- (Se retuerce). ¡Aj! ¡Creo que voy a vomitar!

OTRO.- (Se asusta). ¡Te sentís mal!

UNO.- ¿Cómo querés que me sienta?

OTRO.- No tomés todo a la tremenda.

UNO.- ¡Mi mejor amigo! Jamás lo hubiera pensado.

OTRO.- Te gusta hacerme sentir culpable. ¿No es cierto?

UNO.- (Se aleja). ¡Es inútil! Ya nada se puede salvar.

OTRO.- Te pido perdón, no quise decir lo que dije.

UNO.- ¡Todo el mundo traiciona!

OTRO.- Estás delirando.

UNO.- Es parte de la decadencia humana.

OTRO.- No me gusta que te pongas así. A veces uno no dice lo que en realidad quiere decir.

UNO.- ¿Qué debo creer? Que quisiste decir lo que no dijiste.

OTRO.- Así es, exactamente.

UNO.- Y... ¿qué es lo que no dijiste?

OTRO.- Bueno, tal vez... si les hablaras...

UNO.- (Se abalanza sobre OTRO, lo obliga a arrodillarse). ¡Hablar! ¡Ellos siempre están preparados, y al menor descuido! (Aprieta el puño contra la cara de OTRO). ¡Zas! ¡Te convierten en polvo! (Con la rodilla en el pecho de OTRO). ¡En polvo! ¡Me oís! (Se incorpora lentamente).

OTRO.- (Asustado y dolorido). Si, entiendo. (Se levanta). Yo... en tu lugar... hubiera... aceptado.

UNO.- (Se aprieta la cabeza con las manos). ¡Esta habitación...! ¡Esta habitación! (Cae de rodillas).

OTRO.- (Le duele todo). Qué idea extraña esa de sobornarte. ¡Y justamente a vos! ¿Qué se habrán creído?

UNO.- (Con los brazos caídos y la cabeza gacha). Que estaría satisfecho. Que no tendría más nada que exigir. (Mira a OTRO, se levanta. Pausa). ¿Te quedaste pensando?

OTRO.- (Se sorprende). ¡Eh!, Ah, si...

UNO.- ¿Y qué pensabas? Si puedo saberlo.

OTRO.- Bueno, no era pensando... exactamente.

UNO.- ¿Y qué es lo que hacías, exactamente?

OTRO.- Trataba de imaginar una escena.

UNO.- ¿Una escena? ¿Qué escena?

OTRO.- Mejor dicho, intentaba verte.

UNO.- A mi. ¿De qué manera?

OTRO.- ¿No te vas a ofender?

UNO.- (Pausa). Primero quiero saber. Después te digo.

OTRO.- Prometeme que no te vas a ofender.

UNO.- ¿Qué estás esperando?

OTRO.- Yo no espero nada.

UNO.- Me lo vas a decir, o no.

OTRO.- ¡Ah, si! (Gracioso). Te veía sentado en uno de esos grandes sillones, firmando papeles y sellando, firmando y sellando.

UNO.- (Alegre, se ríe de la mímica de OTRO). ¡Tiene gracia! Lo acepto. ¡Con modernos lentes y secretarias complacientes!

OTRO.- (Ríen juntos). La verdad. Es para tentar a cualquiera.

UNO.- (Serio). Serenate. No me dejaré seducir.

OTRO.- Es necesario ser muy fuerte para poder negarse...

UNO.- ¡Hay que ser fuerte!

OTRO.- (Se aleja, pensativo). Yo, en tu lugar... hubiera aceptado.

UNO.- (Deja de reírse). ¡Hablemos de otra cosa! (Se pone de espaldas).

OTRO.- (Camina hacia el costado, de espaldas a UNO, se vuelve). ¿Qué fue lo que les respondiste? No me acuerdo.

UNO.- (Se da vueltas). Lo que correspondía.

OTRO.- ¿Y qué es lo que correspondía?

UNO.- Acaso no me conocés.

OTRO.- Si... pero a veces me sorprendés con tus cambios.

UNO.- (Molesto). Como se lo merecían.

OTRO.- (Insistente). ¿Cómo?

UNO.- (Agresivo). ¡Les grité que se guardasen sus cochinos nombramientos!

OTRO.- (Con entusiasmo). ¡Bien dicho!

UNO.- ¡Si me habían traicionado, la iban a pagar!

OTRO.- ¡Era lo más justo!

UNO.- ¡Estaban equivocados si pensaban engañarme!

OTRO.- (Emocionado). ¿Te habrán creído?

UNO.- (Alegre). ¡Los hubieras visto! Al más gordo se le inflaron los cachetes como un globo a punto de reventar. (Se abrazan y ríen).

OTRO.- ¡Lo que hubiera dado por estar ahí! Así que al más gordo se le hinchaban las papadas. (Imita la imagen llenando la boca de aire reproduciendo el ruido de un reventón. Mientras se ríen a carcajadas, ruedan por el suelo). ¡Los cachetes como un gran globo colorado! (Repite el ruido). ¿Y el culo? ¿También se le estaba por reventar? (Otra explosión, paran de revolcarse, jadean, UNO se levanta lentamente, camina, aptitud de derrota, OTRO sigue alegre) ¡Me duele la panza de tanto reírme! (Se queda en el suelo, sentado). Hacía tanto tiempo. Desde aquella reunión en el campo. ¿Te acordás?

UNO.- (Con dureza). No.

OTRO.- (Sin escuchar). Cuando les exigías una definición. ¿Qué era?

UNO.- (Molesto). No me acuerdo.

OTRO.- ¿Sobre qué tenían que definirse?

UNO.- Ya no me interesa.

OTRO.- Era algo relacionado con honestidad... lealtad... responsabilidad...

UNO.- (A medida que OTRO habla se va encorvando hasta quedar en posición fetal).

OTRO.- Vos gritabas, "Sin esas palabras es imposible ponernos de acuerdo". Yo me reía. No entendía tu capricho. Mirá que habiendo tantas palabras venir a empecinarte con esas tres... Seguro que lo hacías para molestarlos.

UNO.- (Se retuerce en el suelo). ¡Pará de hablar!

OTRO.- (Se revuelca de risa, de espaldas a UNO). ¡Que tiempos! Pero había otra. ¿Cuál era? Tenía como un sonido... como una musiquita... hacia el efecto de una cosquilla... era ... era. ¡Ah, si! Dig... ni... dad. ¡Esa era! Dignidad.

UNO.- (Se ha ido acercando a OTRO, le grita mientras lo golpea) ¡Te vas a callar de una vez! ¡Me volvés loco! (Se para, camina agitado).

OTRO.- (Desde el suelo). Perdón... no quise.

UNO.- (Agresivo). No quise, no quise. Siempre estás disculpándote por lo que hacés o decís. ¡Sos igual a ellos!

OTRO.- (Mientras se incorpora). ¡No me comparés!

UNO.- ¿Te molesta?

OTRO.- Sabés que no me gusta.

UNO.- Sin embargo actuás como ellos.

OTRO.- Eso no quiere decir que piense de la misma manera.

UNO.- ¿Pensar? ¿Dijiste pensar? Como si alguna vez lo hubieran hecho.

OTRO.- Sos implacable.

UNO.- ¿Querés justificarte?

OTRO.- Trato de comprenderte.

UNO.- Nunca lo has hecho.

OTRO.- Al fin de cuentas. Estoy a tu lado. ¿No?

UNO.- (Camina de un lado a otro). Entonces, serás el encargado de decirles que las cosas van a cambiar.

OTRO.- (Asustado). ¡No podés pedirme semejante cosa!

UNO.- (Sin escuchar). Les he tolerado demasiadas desobediencias.

OTRO.- ¡No quiero! No me siento capaz. (Nervioso).

UNO.- Caeré sobre ellos con mano firme. Les voy a demostrar que les he permitido estar a mi lado...

OTRO.- ¡Querés que me aplasten!

UNO.- ...que conmigo no se juega.

OTRO.- Quizás no tenían la intención...

UNO.- ¿Vas a defenderlos?

OTRO.- ¡No! Me defiendo.

UNO.- ¡Confundieron tolerancia con debilidad!

OTRO.- Otra vez te estás enojando.

UNO.- (Lo mira fijamente). ¿Qué decidís? ¿Estás con ellos o conmigo?

OTRO.- (Trata de zafar). ¡Que pregunta!

UNO.- (Lo acorrala). Esa no es una respuesta.

OTRO.- (Temeroso). Lo que quería decirte...

UNO.- (Lo encima. No lo deja mover).

OTRO.- ...ya nos ha ocurrido otras veces...

UNO.- (Lo hace retroceder) ¿Estás con ellos o conmigo?

OTRO.- (Asustado). ¡Con vos! por supuesto.

UNO.- ¿Estás seguro?

OTRO.- ¿No lo he estado siempre, acaso?

UNO.- (Se aleja). Siempre te he considerado un amigo.

OTRO.- (Se afloja). ¡Gracias! Eso me alivia.

UNO.- De otro modo, te hubiese tratado igual que a los demás.

OTRO.- (Pausa, se aleja). Solos, poco podemos hacer.

UNO.- Esperá a que lleguen, vas a ver.

OTRO.- No podrás deshacerte tan fácilmente.

UNO.- ¿Miedo?

OTRO.- ¡No...! no es eso.

UNO.- Tenés miedo, ¿verdad? Bueno, es normal después de todo.

OTRO.- Te equivocás... no es por mí...

UNO.- ¡Ah! Es por mí.

OTRO.- Sin ellos no sos nada... no somos nada.

UNO.- Esta bien, después de todo. ¿Porqué confiarías en mi?

OTRO.- (Reacciona) ¡Estas retorciendo todo!

UNO.- (Se aleja). No comprendo mi empecinamiento en verte distinto a los demás.

OTRO.- Lo que trato de decirte es que...

UNO.- (Lo interrumpe). ¡Siempre con mis estúpidas exigencias!

OTRO.- La cuestión es seguir. Además, todos lo hacen.

UNO.- (Lo rodea). ¡Ah! Eso es lo que pensás. Bien. Creo que debo disculparme. (Hace una reverencia). ¡Me disculpo!

OTRO.- ¿Qué estás tramando?

UNO.- Claro que siendo así ¿cómo diría? (Lo mira). Dejarías de ser mi hombre de confianza.

OTRO.- ¡Conozco esa canción! (Con reproche). ¡Se donde querés ir a parar!

UNO.- (Amenazante). Y en ese caso, las cosas deben cambiar...

OTRO.- ¡No te voy a dar el gusto de echarme a patadas en el culo!

UNO.- (Sutilmente). Debo considerar que "eras" mi amigo...

OTRO.- Siempre con tu maldita costumbre de amenazar. Como si alguna vez te hubiera fallado.

UNO.- ¡Silencio! (Le tapa la boca, escucha con atención). ¿Oís?

OTRO.- (Sorprendido, le saca la mano). ¿Qué?

UNO.- (Observa a su alrededor, mira hacia arriba). Ese murmullo. ¿Oís? (Se arma un silencio expectante).

OTRO.- (Tembloroso, se pega a UNO). No alcanzo a escuchar.

UNO.- (Mira a su alrededor). No quisiera equivocarme, pero...

OTRO.- (Tiembla. Lo interrumpe). ¿Qué creés que puede ser?

UNO.- (Atento, expectante). No quisiera pensar, pero...

OTRO.- (Se pega más a UNO). ¡Tengo miedo!

UNO.- ¿Serán?

OTRO.- ¿Te parece?

UNO.- ¿Qué hora tenés?

OTRO.- No tengo.

UNO.- No deben entrar.

OTRO.- ¿Qué vas a hacer?

UNO.- ¿Qué podemos hacer?

OTRO.- Hablales...

UNO.- Es lo que iba a pedirte.

OTRO.- Me pedís demasiado.

UNO.- ¡Soy tu amigo, verdad!

OTRO.- ¡No sabría que decirles!

UNO.- (Desesperado). Si entran ahora estoy perdido.

OTRO.- No puedo moverme.

UNO.- ¡Cobarde!

OTRO.- ¡Me estoy meando!

UNO.- ¡Me destruirán! ¡Hay que salirles al paso! ¡Detenerlos!

OTRO.- ¡Quiero irme!

UNO.- Así les costará muy poco aplastarme. Son muy astutos. ¡Los puercos!

OTRO.- ¡Son asquerositos! ¡Los puercos!

UNO.- ¡La puerta!

OTRO.- ¿Qué puerta?

UNO.- Es nuestra salvación. ¡Debemos correr y atrancarla!

OTRO.- ¡Sabía que encontrarías una solución!

UNO.- ¡Tenemos que actuar rápido! ¿Estás dispuesto?

OTRO.- ¿Estás dispuesto?

UNO.- Contaré hasta tres. Cuando termine, corremos hasta la puerta y la atrancamos. ¿De acuerdo?

OTRO.- (Temblando). De acuerdo. ¡Empezá!

UNO.- UNO... pero, ¿Estás dispuesto?

OTRO.- ¡Seguí!

UNO.- Dos... ¿Estás dispuesto?

OTRO.- ¡No quiero pensar!

UNO.- y... tres. (Están tan pegados que al tratar de correr se traban las piernas y ruedan por el suelo). ¡Mierda!

OTRO.- (Llora). ¡Lo sabía! Nunca lo lograremos. Hemos perdido la oportunidad.

UNO.- (Siguen enredados). ¡Callate! ¡No me dejás escuchar!

OTRO.- (Se levanta trabajosamente). Deberíamos irnos sin esperarlos.

UNO.- (Se levanta y tapa la boca de OTRO). ¡Te dije que te callés! (Presiona a OTRO y lo hace arrodillar) ¡Dejame oír!

OTRO.- (Se levanta dolorido, se pasa las manos por la cara).

UNO.- (Se disculpa). No fue mi intención hacerte daño.

OTRO.- Tenés que dominar tus impulsos.

UNO.- (Temeroso). Si al menos supiera como enfrentarlos.

OTRO.- Estudiemos la situación. Con calma, serenamente. En otras peores nos hemos visto, y salimos adelante.

UNO.- Ya no es lo mismo.

OTRO.- De nada vale desesperarse.

UNO.- (Agresivo). ¡Cómo podés estar tranquilo!

OTRO.- (Se defiende). ¡Prometiste dominar tus impulsos!

UNO.- Hago lo que puedo.

OTRO.- No es suficiente.

UNO.- No puedo cambiar.

OTRO.- La última vez, casi me mataste. Por suerte no lo hiciste.

UNO.- No era mi intención, te lo aseguro.

OTRO.- Un golpe... un solo golpe te hubiera bastado...

UNO.- (Lo interrumpe). ¡Estas exagerando!

OTRO.- A veces, pienso que pese a todo, sentís cariño por mi.

UNO.- A veces.

OTRO.- ¿Qué pasaría si en la próxima no podés controlarte? (Se pasa el filo de la mano por la garganta). ¡Adiós!

UNO.- ¿Querés decir que sería mejor separarnos?

OTRO.- (Suelta una carcajada). ¡Los dos sueltos, por ahí!

UNO.- Así es. Cada uno por su lado.

OTRO.- (Riéndose). Tiene gracia, mucha gracia. (Serio). ¿Podemos?

UNO.- (Molesto). ¡No discutamos más!

OTRO.- Es lo mejor. Además estas arrepentido, eso es suficiente.

UNO.- (Enojado). ¡Hablemos de otra cosa!

OTRO.- ¿De qué podemos hablar?

UNO.- (Fastidiado). De lo que sea.

OTRO.- No lo vas a creer. Pero me gusta perdonarte. Cuando lo hago... me siento, como podría decirlo. (Piensa). Más, más importante... en otras palabras, siento que soy alguien.

UNO.- (Cae de rodillas, grita). ¡Podés callarte!

OTRO.- (Reprocha). ¡Nunca dejás que te cuente mis cosas!

UNO.- (Se tapa los oídos). ¡Este lugar! ¡Me duele! (Agitado). ¡No soporto el techo de esta habitación! ¡Me ahoga! ¡Cada día esta más bajo! ¡Puede aplastarme!

OTRO.- (Preocupado mira el techo). ¿Más bajo?

UNO.- ¿Cómo puede ser que no lo notes?

OTRO.- (Sigue observando). No veo nada diferente.

UNO.- (Respira con dificultad). Me cuesta respirar.

OTRO.- Debés calmarte.

UNO.- Debemos definir esta situación.

OTRO.- Será lo mejor.

UNO.- Ha llegado el momento de decidir... o decidir.

OTRO.- Despacio...

UNO.- Algo se puede salvar, todavía.

OTRO.- Eso. ¿Y si trataras de conformarte?

UNO.- ¿Dejarme convencer?

OTRO.- ¡Claro...! No es tan difícil.

UNO.- ¿Claudicar?

OTRO.- Digamos, no prestarle atención a ciertas cosas, en otras palabras... negociar.

UNO.- ¡Me vas a hacer enojar!

OTRO.- ¡Tranquilo! No vamos a empezar de nuevo.

UNO.- Nos hemos mentido. Ese es el gran fracaso.

OTRO.- A veces es necesario.

UNO.- Mentir para convivir.

OTRO.- Es una manera de sobrevivir. ¿Qué tiene de malo?

UNO.- No podemos salvar nuestra propia conciencia.

OTRO.- ¡La conciencia! La mayoría de las veces molesta.

UNO.- La burla de la comprensión...

OTRO.- Te vas a enfermar. Ya te ha pasado otras veces.

UNO.- La farsa de la tolerancia...

OTRO.- Conozco este final. No sigas.

UNO.- Convivir con nuestra propia muerte.

OTRO.- (Asustado, grita). ¡No hablés de la muerte!

UNO.- ¿Te molesta?

OTRO.- Me da miedo.

UNO.- ¿Te molesta?

OTRO.- ¡Contame algo alegre!

UNO.- ¿Para qué?

OTRO.- ¡Para qué va a ser! Para variar, por lo menos. ¿Estamos vivos, no es cierto?

UNO.- En cierta manera... si...

OTRO.- (Interrumpe, optimista). ¡Nada nos ha pasado!

UNO.- Eso es lo malo.

OTRO.- Después de todo...

UNO.- (Lo interrumpe). ¡Te tengo reservada una sorpresa!

OTRO.- ¡Ah., si! ¿De qué se trata?

UNO.- Después te la cuento. Ahora no tengo ganas.

OTRO.- (Molesto). ¡Empezamos otra vez! Sabés que no soporto ese jueguito de "que te digo, que no te lo digo". ¿Vamos a discutir otra vez?

UNO.- Si querés te puedo contar un sueño que tuve.

OTRO.- ¿Cuál es la sorpresa?

UNO.- Es un sueño muy extraño...

OTRO.- (Lo interrumpe, exigente). ¿Cuál es la sorpresa?

UNO.- No suelo soñar muy seguido. Pero este se repite muy a menudo...

OTRO.- (Ansioso, le grita). ¿Cuál es la sorpresa?

UNO.- Me veo a mi mismo, caminando por un sendero muy angosto... muy oscuro. De pronto percibo a alguien a mi lado, no lo veo, pero sé que esta ahí, intento correr, pero no puedo. Siento que me toca, que se pega a mi, se mete en mi cuerpo.

OTRO.- (Suplicante). ¿Cuál es la sorpresa?

UNO.- ¿La del sueño?

OTRO.- (Molesto). ¡No! La que me habías prometido.

UNO.- (Reacciona). ¡Me cansás con tu impaciencia!

OTRO.- Podías habértelo callado, entonces.

UNO.- Claro, te preocupa lo que te interesa. ¿Y mi sueño? ¿Te importa mi sueño?

OTRO.- Tu sueño es tu sueño. La sorpresa era para mi.

UNO.- ¡Sos un egoísta!

OTRO.- No más que vos. (Pausa, observa a UNO).

UNO.- (Se aleja, cabizbajo).

OTRO.- Te pido perdón, no debí decir eso.

UNO.- (Indiferente). No tiene importancia. Además, es hora de irnos.

OTRO.- ¿Irnos? ¿Adonde? No tenemos donde ir.

UNO.- De cualquier manera, debemos alejarnos de ellos.

OTRO.- ¡Ah! Es por ellos.

UNO.- Por supuesto. Les haré llorar mi ausencia. Esa será mi gran venganza.

OTRO.- No estés tan seguro. Son más fuerte que vos.

UNO.- ¿Preferís quedarte?

OTRO.- (Le reprocha). Sabés que no puedo. Además, me da miedo. No te perdonarán que los abandones.

UNO.- ¡Ellos lo hicieron! Cuando se den cuenta del error, será tarde. Hay que darles duro para que te respeten.

OTRO.- Podés arrepentirte.

UNO.- ¿Arrepentirme? Si no los necesito. Sé como manejarlos. De otra manera estás perdido. Te manosean, te salpican con su lengüita, llena de palabras mugrientas. Dejá que lleguen.

OTRO.- ¿Crees que van a venir? Casi me atrevería a decir...

UNO.- (Lo interrumpe) ¡Que no vendrán! Que poco los conocés. No falta mucho para que lo veas entrar. (Rabioso). ¡Caerán a mis pies, suplicantes! Dejá que lleguen.

OTRO.- Si fuera por mi, me iría sin esperarlos.

UNO.- ¿Huir?

OTRO.- No servirá de nada provocarlos. Son demasiados.

UNO.- Seguro van a intentar convencerme, hasta es posible que me amenacen, o quizás traten de comprarme.

OTRO.- (Nervioso). ¡No comprendo tu empecinamiento!

UNO.- ¡No te ato! Si querés, podés quedarte. Me da lo mismo.

OTRO.- (Enojado). ¡Me revienta que me hablés así! Lo hacés para molestarme.

UNO.- (Agresivo). ¡Entonces terminá de quejarte!

OTRO.- No va a ser fácil manejar la situación.

UNO.- ¡Ya lo vas a ver. Haré que se arrastren!

OTRO.- No hay duda que tenés carácter.

UNO.- No les voy a dar la oportunidad de traicionarme.

OTRO.- Pienso que deberías escucharlos.

UNO.- (Le grita). ¡Tus miedos! (Se tapa los oídos, se agarra la garganta, cae de rodillas). ¡Esta habitación...! ¡Esta habitación! ¡Cada día esta más baja! Me ahoga.

OTRO.- (Se asusta). No creo. (Recorre). Solo que las paredes se están descascarando, un poco, no mucho... si se las mira bien, puede pensarse que nunca estuvieron mejor.

UNO.- (Se incorpora lentamente). ¿Porqué esa impresión?

OTRO.- No podría afirmarlo. Es un decir.

UNO.- (Molesto) ¡Un decir, un decir! Esa no es una razón.

OTRO.- (Como si metiera la uña en la pared). Lo digo por esto.

UNO.- (Curioso). ¿Qué es?

OTRO.- Abajo también está descascarada.

UNO.- ¿Y?

OTRO.- Si no hubiese estado descascarada antes, no se hubiera descascarado ahora. ¿No pensás lo mismo?

UNO.- (Se fija con atención). Podría ser, sin empecinarse claro.

OTRO.- (Molesto). Yo no me empecino. Solo compruebo.

UNO.- (Señala). ¿Y ese agujero? ¿Qué es?

OTRO.- (Se acerca y mira). Una cueva.

UNO.- ¿Una cueva...? ¿De qué?

OTRO.- De cucarachas, creo.

UNO.- Puede ser. (Intenta meter el dedo).

OTRO.- (Le saca la mano). ¡No metas el dedo!

UNO.- (Sorprendido). ¿Porqué?

OTRO.- Podés infectarte.

UNO.- (Se separa de la pared). Es verdad. Nunca se sabe que es lo que hay detrás del revoque. (Camina en círculos. Pausa). ¿Puede arreglarse?

OTRO.- (Se sorprende). ¿Cómo?

UNO.- Si puede arreglarse.

OTRO.- No tengo idea. Además ¿de qué manera?

UNO.- Poniéndole otra capa, supongo.

OTRO.- ¿Crees que hay material?

UNO.- No se. Habría que buscar.

OTRO.- ¿Del bueno?

UNO.- Pedís demasiado.

OTRO.- Entonces no vale la pena.

UNO.- Queda un último intento.

OTRO.- (Interesado). ¿Cuál?

UNO.- Tirarla abajo.

OTRO.- Pero... ¿Y después?

UNO.- Buscar material del bueno.

OTRO.- Yo no me arriesgaría. Es mejor dejarla así.

UNO.- (Molesto). ¡El mismo conformista de siempre! ¡Sos igual a los demás!

OTRO.- ¡La misma historia de siempre! No soy igual a los demás.

UNO.- ¿Porqué dejar algo que esta mal, entonces?

OTRO.- Esta hecha. Además es cuestión de costumbre. No es de lo mejor. ¿Pero qué se puede hacer?

UNO.- Es verdad, no vale la pena preocuparse. El problema es de ellos, ya que se quedan.

OTRO.- ¿No habías dicho que me tenías reservada una sorpresa?

UNO.- (No lo escucha). Pensar que con un poco de voluntad, solo un poco...

OTRO.- ¿Cuál era esa sorpresa?

UNO.- ¡Ah! La sorpresa... (piensa). Ya no vale la pena.

OTRO.- (Impaciente). Podrías contármela igual.

UNO.- También tuve un sueño.

OTRO.- (Molesto). ¡Quiero mi sorpresa!

UNO.- ¡Sos un maldito interesado!

OTRO.- No hubieras despertado mi curiosidad, entonces.

UNO.- Ya va a llegar el momento. Entonces te voy a contar.

OTRO.- Vas a tenerme todo el día nervioso. Hasta que se te ocurra hablar.

UNO.- ¡Sos igual a todos!

OTRO.- ¡Te dije cien veces que no me comparés!

UNO.- ¿Te hace mal?

OTRO.- Cada uno es como es...

UNO.- O solo estás fingiendo...

OTRO.- O como puede ser...

UNO.- Fingiendo para cumplir...

OTRO.- No he tenido la suficiente educación, como otros...

UNO.- Eso no basta... No lo es todo. Es mejor la buena voluntad que eso.

OTRO.- Si la hubiese tenido... si alguien me hubiera ayudado...

UNO.- ¡Esta habitación! ¡No la soporto! Es imposible respirar aquí.

OTRO.- ¿Y tu sueño? ¿Me lo vas a contar?

UNO.- Ya casi lo olvidé. Es demasiado tarde. Debemos irnos.

OTRO.- ¿Ya?

UNO.- ¿Preferís quedarte?

OTRO.- Te aprecio... Pero, ellos no son tan exigentes como vos. Son más... más, vos me entendés. No están todo el tiempo obligándote a tomar una decisión.

UNO.- Esta bien. Solo quiero prevenirte.

OTRO.- ¿Sobre qué?

UNO.- Te van a echar a patadas, apenas no les sirvas más. Es la costumbre.

OTRO.- Puede ser.

UNO.- En cambio conmigo, todo va a ser distinto. Aprenderás a ser libre. A tener ideas. ¡A elegir lo que te gusta!

OTRO.- Ves. eso me da miedo.

UNO.- Animate. Te vas a acostumbrar.

OTRO.- No estoy muy seguro. He vivido mucho tiempo de otra manera.

UNO.- Se puede cambiar. Yo te ayudaré.

OTRO.- No va a ser fácil.

UNO.- ¡Lo haremos fácil!

OTRO.- ¿Pero donde ir?

UNO.- Yo tengo el lugar. ¿Venís?

OTRO.- ¡No me empujés! ¿Qué lugar?

UNO.- Qué importa, si es bueno.

OTRO.- No lo se... no estoy convencido.

UNO.- ¡Vamos, te va a gustar!

OTRO.- No es fácil decidirse. Dejame pensar.

UNO.- ¡No hay nada que pensar! ¿Venís?

OTRO.- Después de todo... Aquí no se esta tan mal.

UNO.- Cuantas veces dijimos lo mismo. ¡Vamos!

OTRO.- ¿Cómo sé que valdrá la pena?

UNO.- Hay que probar. ¿Qué podemos perder?

OTRO.- ¿Y si no es distinto?

UNO.- ¡Lo vamos a hacer distinto!

OTRO.- Es que... ya me acostumbré a esto. No se puede dejar así porque si.

UNO.- ¿Miedo? No hay motivo. ¿Venís?

OTRO.- ¿Cómo es... lo otro?

UNO.- ¡La Torre! Vas a ver cuando lleguemos. ¡Es muy alta! ¡Inmensa! Te vas a sorprender, seguro. ¡Tiene grandes ventanas! Las más grandes que hayas visto jamás. Cubren todo el espacio. Y la luz llega de a poco, y no quema, es suave y te da un sensación de abrigo. ¡Ya vas a ver! Si venís, te prometo que todo va a cambiar. Haremos largas caminatas. Como antes ¿Te acordás? Y vamos a jugar y a reír... y a...

OTRO.- Y si empezamos a pelear, a discutir... ¿Y si volvés a pegarme? Entonces, nada cambia tanto. Nosotros no habremos cambiado.

UNO.- Va a ser bueno, lo prometo. No lo vas a creer, pero a veces hasta te voy a dar la razón. ¿Qué te parece? ¿Venís? Soy tu amigo. ¡Tu único amigo! ¿Qué vas a hacer aquí, entre todos ellos, si mi?

OTRO.- ¿Y no nos aburriremos?

UNO.- ¿Aburrirnos?

OTRO.- Allá, los dos solos, siendo tan grande. ¡Tengo miedo!

UNO.- ¡Te aseguro que no te vas a arrepentir! ¿venís?

OTRO.- ¡Esperá un poco!

UNO.- ¿Esperar? ¿Cuando, cuanto?

OTRO.- ¿Y si me quiero volver?

UNO.- Eso no va a ocurrir. No habrá tiempo para la nostalgia. Todo será claro. Como un cielo azul.

OTRO.- ¡No me empujés!

UNO.- Me lo vas a agradecer.

OTRO.- Irnos así, sin despedirnos.

UNO.- De qué sirve. Si estaremos juntos. ¿Qué decís?

OTRO.- Quiero pensarlo. Además, ya deben estar por llegar...

UNO.- Mucho mejor, nosotros no estaremos.

OTRO.- Tal vez... todavía... quizás haya tiempo para...

UNO.- (Trata de abrazarlo). ¡No podemos esperar! ¡Es nuestra última oportunidad!

OTRO.- (Lucha para soltarse). Podemos intentar, por última vez...

UNO.- (De rodillas). ¡Tengo que salir!

OTRO.- ¡Ese murmullo!

UNO.- (Lo agarra de las piernas). ¡Todavía hay tiempo! ¡Vamos!

OTRO.- (Lo arrastra). ¡Ahí llegan! ¡Voy a abrirles!

UNO.- (Desesperado). ¡No! ¡Antes saldré!

OTRO.- (Lucha, se suelta, se arrastra hacia la puerta).

UNO.- (No puede retenerlo). ¡No, por favor! No lo hagas. No podré salir. No hay lugar para todos. ¡Me aplastaran! ¡No abras! Por favor... no abras... te pido que no abras. ¡No podré respirar!

OTRO.- (Se aleja, oscuridad total).

F I N


Arriba