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Entrevista:
"Empezamos trabajando el conflicto de dos hermanas y terminamos
hablando del mundo de la locura luego de un largo proceso que nos
llevó, incluso, a hacer un trabajo de campo en diferentes
instituciones psiquiátricas de la ciudad, en particular en el
Hospital Agudo Avila. Hoy, el espectáculo es un drama absurdo
acerca de la locura". Así definen las actrices María Luisa
Zárate y Natalia Gradilone a Simbiosis.Box , un nuevo
espectáculo gestado en la sala Vivencias (Mendoza 1173) que se
estrena allí esta noche a las 23 hs -seguirá en cartel los
restantes jueves de noviembre-, bajo la dirección de Juan Carlos
Lanza.
El estreno de este espectáculo
implica además el surgimiento del novel grupo Las discípulas. Al
respecto, las actrices que tienen 19 y 20 años y que aseguran que
su destino es el teatro, explicaron: "Si bien seguimos
trabajando con el Grupo Vivencias, queríamos trabajar juntas en un
proyecto propio. Este año se incorporó mucha gente nueva a los
talleres y nos pareció que era el momento de encarar algo
nuevo".
Respecto del espectáculo, comentó María Luisa Zárate:
"Arrancó todo de una escena, una historia muy simple que
fuimos elaborando y que nos fue llevando hacia el terreno de la
locura. Elegimos trabajar en el Suipacha porque se trata de un
hospital escuela, donde nos dieron mucha información, tanto del
lado del equipo médico como de los pacientes a los que,
básicamente, observamos durante días. Fue una experiencia muy
rica".
Por su parte, respecto del aporte que este proceso hizo al
espectáculo, Natalia Gradilone agregó: "Fueron muchos los
aportes. Por un lado, enriqueció el conflicto de los dos personajes
porque estabamos ante patologías psiquiátricas reales. Por otro,
fue importante el aporte desde lo corporal, dado que los pacientes
con patologías psiquiátricas tienen una actitud corporal muy
distinta a los que supuestamente somos normales. Finalmente,
también modificó la obra a nivel dramatúrgico, dado que muchos de
los diálogos que mantuvimos con los internos, aunque modificados,
están en los parlamentos de la obra".
Finalmente, las actrices destacaron que la propuesta se llama Simbiosis.Box
"por el fuerte vínculo simbiótico y de encierro que tienen
estos dos personajes, el título intenta ser una sintesis. Aquellas
dos hermanas del comienzo son ahora dos personajes genéricos (Ella
1 y Ella 2), que comparten rasgos neuróticos y esquizofrénicos. Se
trata de una relación de convivencia a través de la cual se
repasan algunos de los insólitos recovecos a los cuales puede
llegar la mente humana"
Diario
el Ciudadano y la región, 13 de noviembre de 2003.
Crítica:
Duro y triste el espacio. Dos en la madriguera se fagocitan, se
sostienen en el miedo, la soledad, el castigo, la culpa, la
alienación, el afuera, el amor y el pánico acechando. La vida como
un ring las tiene para usarlas de rehén de la locura colectiva.
Chivos expiatorios del gran desequilibrio. Están "para el
chaleco de fuerza" amordazadas en el dolor que va más allá de
lo físico. Hay crueldad en el discurso que se muestra forzado por
una cronología que apura el desenlace, si es que lo hay. Desde lo
cultural cada quien dará su lectura, porque lo que explora
"Simbiosis.box" no es nuevo y nos recuerda otros textos
teatrales aproximados al tema "locura". No obstante, este
trabajo de Natalia Gradilone y Ana Salvetti es para tener en cuenta
por la entrega de ambas en un fantástico y sostenido juego
escénico. Excelentes las actrices quienes se compenetran de sus
roles no bien llegan mucho antes de la función de los sábados a
las 22, en Vivencias (Mendoza 1173), saliendo a la calle, vestidas y
maquilladas de sus personajes, a "descontracturar" el
medio y sorprender a los transeúntes quienes perplejos asisten al
"contacto" con dos jovencitas "bastante raras"
que trepan a columnas o invitan a presenciar la función de esta
"simbiosis" tan bien lograda, trabajo de laboratorio
mediante, cuyo único reparo es el tiempo de esta
"performance", ya que los espectadores se ven descolocados
ante un final imprevisto, por ello tarda en llegar el aplauso que
entonces si, es calurosísimo y sostenido.
Renglón aparte merece la dirección de Juan Carlos Lanza, un
maestro en el teatro rosarino, quien en su condición de
investigador no se coloca por encima de las actrices, sino que
facilita las composiciones de éstas también gimnastas, que
hicieron posible el objetivo de su examen, que es desentrañar
algunos rasgos de la condición humana.
Nidia
Borelli, revista El angel azul, noviembre de 2004.
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