"SIMBIOSIS.BOX"

de Natalia Gradilone y María Luisa Zárate

Año 2003 || Grupo Vivencias

Año || 2003

Autoras: María Luisa Zárate y Natalia Gradilone.

Director: Juan Carlos Lanza.

Estreno: Teatro Vivencias en el año 2003.

Elenco: María Luisa Zárate y Natalia Gradilone.

Diseño gráfico: Carmen Retamero.

Maquillaje, vestuario y escenografía: Grupo Las discípulas.

Entrevista: "Empezamos trabajando el conflicto de dos hermanas y terminamos hablando del mundo de la locura luego de un largo proceso que nos llevó, incluso, a hacer un trabajo de campo en diferentes instituciones psiquiátricas de la ciudad, en particular en el Hospital Agudo Avila. Hoy, el espectáculo es un drama absurdo acerca de la locura". Así definen las actrices María Luisa Zárate y Natalia Gradilone a Simbiosis.Box , un nuevo espectáculo gestado en la sala Vivencias (Mendoza 1173) que se estrena allí esta noche a las 23 hs -seguirá en cartel los restantes jueves de noviembre-, bajo la dirección de Juan Carlos Lanza. 
El estreno de este espectáculo implica además el surgimiento del novel grupo Las discípulas. Al respecto, las actrices que tienen 19 y 20 años y que aseguran que su destino es el teatro, explicaron: "Si bien seguimos trabajando con el Grupo Vivencias, queríamos trabajar juntas en un proyecto propio. Este año se incorporó mucha gente nueva a los talleres y nos pareció que era el momento de encarar algo nuevo".
Respecto del espectáculo, comentó María Luisa Zárate: "Arrancó todo de una escena, una historia muy simple que fuimos elaborando y que nos fue llevando hacia el terreno de la locura. Elegimos trabajar en el Suipacha porque se trata de un hospital escuela, donde nos dieron mucha información, tanto del lado del equipo médico como de los pacientes a los que, básicamente, observamos durante días. Fue una experiencia muy rica".
Por su parte, respecto del aporte que este proceso hizo al espectáculo, Natalia Gradilone agregó: "Fueron muchos los aportes. Por un lado, enriqueció el conflicto de los dos personajes porque estabamos ante patologías psiquiátricas reales. Por otro, fue importante el aporte desde lo corporal, dado que los pacientes con patologías psiquiátricas tienen una actitud corporal muy distinta a los que supuestamente somos normales. Finalmente, también modificó la obra a nivel dramatúrgico, dado que muchos de los diálogos que mantuvimos con los internos, aunque modificados, están en los parlamentos de la obra".
Finalmente, las actrices destacaron que la propuesta se llama Simbiosis.Box  "por el fuerte vínculo simbiótico y de encierro que tienen estos dos personajes, el título intenta ser una sintesis. Aquellas dos hermanas del comienzo son ahora dos personajes genéricos (Ella 1 y Ella 2), que comparten rasgos neuróticos y esquizofrénicos. Se trata de una relación de convivencia a través de la cual se repasan algunos de los insólitos recovecos a los cuales puede llegar la mente humana"

Diario el Ciudadano y la región, 13 de noviembre de 2003.

 

Crítica: Duro y triste el espacio. Dos en la madriguera se fagocitan, se sostienen en el miedo, la soledad, el castigo, la culpa, la alienación, el afuera, el amor y el pánico acechando. La vida como un ring las tiene para usarlas de rehén de la locura colectiva. Chivos expiatorios del gran desequilibrio. Están "para el chaleco de fuerza" amordazadas en el dolor que va más allá de lo físico. Hay crueldad en el discurso que se muestra forzado por una cronología que apura el desenlace, si es que lo hay. Desde lo cultural cada quien dará su lectura, porque lo que explora "Simbiosis.box" no es nuevo y nos recuerda otros textos teatrales aproximados al tema "locura". No obstante, este trabajo de Natalia Gradilone y Ana Salvetti es para tener en cuenta por la entrega de ambas en un fantástico y sostenido juego escénico. Excelentes las actrices quienes se compenetran de sus roles no bien llegan mucho antes de la función de los sábados a las 22, en Vivencias (Mendoza 1173), saliendo a la calle, vestidas y maquilladas de sus personajes, a "descontracturar" el medio y sorprender a los transeúntes quienes perplejos asisten al "contacto" con dos jovencitas "bastante raras" que trepan a columnas o invitan a presenciar la función de esta "simbiosis" tan bien lograda, trabajo de laboratorio mediante, cuyo único reparo es el tiempo de esta "performance", ya que los espectadores se ven descolocados ante un final imprevisto, por ello tarda en llegar el aplauso que entonces si, es calurosísimo y sostenido.
Renglón aparte merece la dirección de Juan Carlos Lanza, un maestro en el teatro rosarino, quien en su condición de investigador no se coloca por encima de las actrices, sino que facilita las composiciones de éstas también gimnastas, que hicieron posible el objetivo de su examen, que es desentrañar algunos rasgos de la condición humana.

Nidia Borelli, revista El angel azul, noviembre de 2004.