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En
1987 cuando se concreta el hallazgo de nuestro director Juan Carlos
Lanza de tener un lugar para desarrollar toda inquietud artística se
forma "Grupo Vivencias", que cuenta con sala propia.
En todos
estos años, el grupo ha desarrollado una intensa actividad teatral que
se ha destacado por la uniformidad del concepto difundido a través de la
elección de autores elegidos. Entre ellos pueden citarse a Samuel
Beckett, René de Ovaldía, Michele de Ghelderode, Eugene Ionesco,
Fernando Arrabal, etc., etc., como así también, otras escritas por su
director Juan Carlos Lanza.
El grupo,
además de mantener una coherencia en su repertorio, a través de sus
textos elegidos, se apoya en el consenso de los integrantes de la
necesidad de encontrar lo que se quiere decir y cómo decirlo. Y así se
inicia el trabajo de análisis de textos y se investiga sobre la relación
de cada personaje con el conflicto a desarrollar. No hay pautas
preestablecidas, cada personaje es elaborado por el actor o la actriz
según su identificación o sus propias motivaciones con la temática de la
obra.
Gente que
paso, que se quedo, que se fue mantuvo vivo por tantos años a este
grupo, gente joven y otra no tanto, pero si espiritualmente alimentaron
día a día con esfuerzo y sacrificio a esto que damos a llamar "Grupo
Vivencias". Aunque pasaron diferentes generaciones, siempre hubo algo
que nos identifico a todos, el mismo sentimiento, las mismas ganas, el
mismo placer y satisfacción por hacer esto tan maravilloso que es
TEATRO, siempre manteniendo la utopía de hacer arte dentro de una
sociedad mecanizada y consumista que ha desintegrado la fibra más intima
del ser humano: su dignidad.
Grupo
Vivencias apunta cada vez que emprende un nuevo desafió, como es llevar
a escena una obra al trabajo de investigación ya sea, del proyecto, como
de los personajes y todo lo que significa el desarrollo y definición del
tema elegido. Tiene como objetivo un trabajo de análisis profundo y
delicado, apuntando a los mínimos detalles. Mantiene la esperanza de
hacer teatro en una sociedad un tanto desdibujada porque considera que
desde un escenario se le puede brindar al espectador una cuota de fe,
creyendo que la mejor manera de tener fe y de que las cosas se
modifiquen es fundamentalmente aceptando la realidad. Quizás mostramos
una realidad parcial y humilde, pero no deja de ser nuestra realidad, el
día a día. Tenemos largas jornadas de ensayos compuestas por el
acercamiento al conflicto, análisis del mismo, búsqueda del mejor perfil
que el grupo considera que es más adecuado como expresión de la idea,
entrenamientos corporales y vocales. El grupo no se esquematiza. Por el
contrario, busca permanentemente las variables que conducen a la más
clara definición de los personajes. Elegimos temas que a nuestro
criterio nos comprometen y nos hacen pensar.
Nuestra
estética a punta al teatro del absurdo porque el "teatro del absurdo" no
refleja ni desesperación ni un retorno a las oscuras fuerzas
irracionales, sino el esfuerzo del hombre moderno por comprender el
mundo en que vive. Trata de hacerle ver la condición humana tal como es
realmente, de liberarlo de las ilusiones que podrían causarle
inadaptación y decepción... La dignidad del hombre estriba en su
capacidad misma de encarar la realidad en toda su falta de sentido. El
teatro del absurdo es la adopción en el arte de ciertos conceptos
filosóficos existencial y pos-existencialistas referentes principalmente
al intento del hombre de dar sentido para sí a su situación misma sin
sentido en un mundo desprovisto de todo sentido... Que carece
precisamente de él porque las estructuras morales, religiosas, políticas
y sociales erigidas por el hombre para "crearse ilusiones" se han
desmoronado.
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