|
Teatro Independiente - Rosario -
Santa Fe - Argentina
Autor y director:
Juan Carlos Lanza.
Texto de la obra:
Leer (27
seg. a 56,6 KBS) - Descargar
(79,7 KB).
Estreno: Alianza
Francesa de Rosario en el año 1986. Elenco: Rubén Dreutti, Frida
Herman, Ricardo Ferré, Graciela Didoli, Celia Lizi, Miguel Angel
Acosta y María Teresa Gordillo. Iluminación: Eduardo Navarro.
Maquillaje: Lauro Campos. Escenografía y vestuario: Edgardo
Galletti. Realización de vestuario: Adelma Neyra. Música: Dante
Grela.
Reposición: Centro
Cultural Bernardino Rivadavia en el año 1987. Elenco: Frida Herman,
Ricardo Ferré, Miguel Angel Acosta, Sandra Grasso, Gustavo
Pellegrini y Karen Pollak. Iluminación: Eduardo Navarro. Escenografía
y vestuario: Edgardo Galletti. Música: Dante Grela.
Reposición: Teatro
Vivencias el 19 de agosto del año 1989. Elenco: Miguel Angel
Acosta, Jaqueline Bolatti, Fernando Olmos, Patricia Gómez, Gustavo
Nuñez y Marta Trevisi. Escenografía y vestuario: Edgardo Galletti.
Música: Dante Grela. Diagramación publicitaria: Victor H.
Rodriguez.
|
Crítica:
"A veces, ciertos creadores nos devuelven las ganas de seguir
creyendo. Para muchos, un desconocido, para los que lo conocen un
luchador contra los molinos de viento de cierta abulia teatral
rosarina. Este Juan Carlos Lanza, autor del texto y director de Así
Vivimos, nos reconcilia con la esperanza de encontrar gente que
apuesta a la aventura de no quedarse con lo que sabe. Desde este
espacio, quien sufre y escribe, ha venido bregando por la búsqueda
de un nuevo lenguaje teatral, un cable que nos conecte con la
realidad, pero sin copias fotográficas, la vida reflejada como una
catarata de imágenes, con las palabras justas, en fin para que el
público pueda también crear. El rescate del absurdo, no ya como
genero, sino lo absurdo de cada segundo, la inercia de una
cotidianeidad que se ha mecanizado en la sangre, el inmobilismo del
que se va y se queda por no saber a donde ir. Todo lo castrado de
una sociedad que se desangra a través del incumplimiento de sus
contratos más sagrados, ese muestreo de las grietas al ras de los
conocimientos, allí esta la mirada incisiva de un autor que carga su
obra como uno de sus graves dilemas. Muy pocos conocían a este
desgarrado hombre de teatro, quizás hemos ignorado por largo tiempo
a un telentoso escritor que se arriesga a desplazarse entre las cosa
de todos los días con el ojo de un agudo polemista. Pero es
imposible separar el texto de la puesta y su dirección, detrás Lanza
redondea su mirada con la mano precisa de Edgardo Galletti, conocido
coreógrafo y bailarín aborigen. El clima que logran los blancos
cubriendo esa "realidad" de un hogra invisible, la jaula con las
fotos del matrimonio, van a colocar al espectador en la atmósfera
justa para que su interés se filtre como un rayo de luz sobre esas
viejas casonas a punto de ser vendidas, con los muebles cubiertos y
los rincones poblados de fantasmas. Mientras tanto, la música de
Dante Grela, pinta con su taladrante misterio las disonantes notas
de la disgregación, todo es un continuo derrumbe: la pareja, los
proyectos, la moral. El hombre entero es sometido por lo absurdo de
una vida previamente codificada, con leyes que lo rigen y lo
devoran, el tono de las voces marca acertadamente la mecanización de
un discurso impotente para atrapar la savia de los que quiere vivir.
-"¡Mentiras!, yo no hacía planes. Escuchaba, nada más. Me habían
enseñado que esto era lo correcto": dice la mujer, defendiendose,
pero con los argumentos que la encadenarán a no poder escaparse. La
obra alcanza su pico más dramático con la irrupción de los jóvenes
perseguidos, "esos inquilinos", que no son reconocidos por sus
padres y que completan el cuadro vacío de una familia, sólo
reconocible por las sombras de lo que fue alguna vez. Dentro de una
actuación pareja, sobresale la máscara que compone Frida Herman,
actríz que se desplaza como un espectro a lo largo de la escena, con
la voz y los gestos de un verdadero personaje del absurdo. Miguel
Angel Acosta y María Teresa Gordillo, a pesar de la brevedad de sus
papeles, nos convencen de lo alucinante y asfixiante que suele ser
el poder, revestido de cierto paternalismo. Es esta una de las
propuestras a tener en cuenta por los que siguen de cerca el camino
de una nueva dinámica teatral, además es gratificante que hayan
trabajado juntos músicos, coreógrafos y gente que viene de distintos
grupos de teatro. Es indudable que las propuestas que transitan por
el género del absurdo, exigen un esfuerzo mayor para los actores. La
mueca expresionista, desgarrante y patética que reclama el texto y
la puesta, alcanzarían equilibrio con algunos ajustes en el trabajo
de Rubén Dreutti, y sobre todo de los jóvenes Ricardo Ferré y
Graciela Didoli. La aventura esta al alcance de quienes descubran
que la sala de la Alianza Francesa, también es una opción para el
buen teatro, sobre todo para el teatro que explora y no se conforma
con la golosina de lo efímero. Justo homenaje al recordado Miguel
Angel Daga, el también estuvo desde algún lugar de los afectos,
empujandonos con su ejemplo para seguir luchando aún desde los
lugares menos difundidos. Esperamos que la "lanza" de Así Vivimos dé
en el blanco de la conciencia de muchos, y que perturbe a la gente
de teatro como a los espectadores, porque hace tiempo necesitamos
que nos impacten en ciertos resortes, para no terminar destruyendo
la gran maquinaria de la creación".
Julio Cejas,
revista Rosario año 1986.
|
|